Infoxicación

Se denomina así  a la sobrecarga informativa que ocurre cuando la cantidad o la intensidad de información exceden la capacidad limitada de procesamiento del individuo, lo que puede provocar efectos disfuncionales como dificultad para seleccionar información relevante, disminución de la productividad en el trabajo,  y emocionales como tensión, ansiedad y estrés, entre otros.

En la vida cotidiana este síndrome está en aumento motivado por el afán por fotografiarlo y escribirlo todo, por comunicar y compartir constantemente información en las redes sociales, que también continúan aumentando, al igual que el intercambio de archivos y descargas que ha experimentado un crecimiento brutal.

Así, nos encontramos hoy con una red sobresaturada, llena de información (muchas veces inútil, errónea o incompleta) y publicidad molesta e inservible (spam, banners, pop-ups). Los expertos consideran extremadamente difícil y laboriosa la tarea de clasificar los millones de datos que la red contiene.

¿Cuántas veces consultamos las notificaciones de WhatsApp? ¿Cuánta información guardamos por si acaso y cuántas ventanas con titulares interesantes quedan abiertas en nuestro ordenador por días e incluso semanas? Guardamos tanta información que no tenemos tiempo material de consultarla o asimilarla, e incluso cuando las leemos lo hacemos en «diagonal» restando calidad e interpretación a lo que leemos.

Te encuentras con artículos pendientes de ojear, folletos de ciudades que quieres visitar, listados de libros que quieres leer, infinidad de newsletters, promociones, correos electrónicos del colegio, el trabajo, la familia, personales… y podría seguir.

El que no se sienta «infoxicado» que arroje la primera piedra….

Internet y las redes sociales seguirán aumentando la cantidad de información en el futuro. No tenemos absoluto control sobre ello, pero sí  tenemos control en cómo, cuándo y cuánta de esa información queremos consumir o acumular para no agotarnos, agobiarnos o incluso enfermarnos.  Desde elegir horarios para consultar las notificaciones hasta limitar el tiempo que dedicas al día a consultar las noticias, las redes sociales o incluso el correo.

Por supuesto que mi lado yogui también te aconseja a tomar pausas para refrescar la mente y ayudar al «detox digital«, ya sea tomando una infusión, permaneciendo en silencio o incluso realizando una meditación corta, como la que te dejo en este enlace.

Seguimos sumando bienestar, nos leemos.

Valeria.

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